Se había propuesto hacer aquel viaje. El entrenamiento le resultaba duro. A sus 40 años después de haber criado prácticamente sola a sus dos hijas que ya, ¡por fin!, superaban la adolescencia, Tera se mantenía en excelente forma física. Llevaba ya más de un año practicando yoga y sentía como se le abrían las puertas del paraíso. Estaba decidida a hacer aquel viaje hasta alcanzar la cima. Era uno de sus sueños. Pisar las cumbres del Atlas Marroquí. Ascender.

Moussa llegó al aeropuerto de París y lo primero que llamó su atención fue ver a la gente tan apresurada, corriendo hacia todas partes.Para coger un taxi, para ponerse el primero en la cola, para no perder el vuelo. Se extraño ante tanta carrera. En su país la gente solo corría cuando se aproximaba una tormenta de arena.
LA FELICIDAD ES INVERSAMENTE PROPORCIONAL A LA ACELERACIÓN
puedo llegar igual... puedo conseguir lo mismo y ser consciente del proceso...
¿qué quiero?
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