sábado, 10 de enero de 2015


The Fish

Elizabeth Bishop1911 - 1979
I caught a tremendous fish
and held him beside the boat
half out of water, with my hook
fast in a corner of his mouth.
He didn’t fight.
He hadn’t fought at all.
He hung a grunting weight,
battered and venerable
and homely. Here and there
his brown skin hung in strips
like ancient wallpaper,
and its pattern of darker brown
was like wallpaper:
shapes like full-blown roses
stained and lost through age.
He was speckled with barnacles,
fine rosettes of lime,
and infested
with tiny white sea-lice,
and underneath two or three
rags of green weed hung down.
While his gills were breathing in
the terrible oxygen
—the frightening gills,
fresh and crisp with blood,
that can cut so badly—
I thought of the coarse white flesh
packed in like feathers,
the big bones and the little bones,
the dramatic reds and blacks
of his shiny entrails,
and the pink swim-bladder
like a big peony.
I looked into his eyes
which were far larger than mine
but shallower, and yellowed,
the irises backed and packed
with tarnished tinfoil
seen through the lenses
of old scratched isinglass.
They shifted a little, but not
to return my stare.
—It was more like the tipping
of an object toward the light.
I admired his sullen face,
the mechanism of his jaw,
and then I saw
that from his lower lip
—if you could call it a lip—
grim, wet, and weaponlike,
hung five old pieces of fish-line,
or four and a wire leader
with the swivel still attached,
with all their five big hooks
grown firmly in his mouth.
A green line, frayed at the end
where he broke it, two heavier lines,
and a fine black thread
still crimped from the strain and snap
when it broke and he got away.
Like medals with their ribbons
frayed and wavering,
a five-haired beard of wisdom
trailing from his aching jaw.
I stared and stared
and victory filled up
the little rented boat,
from the pool of bilge
where oil had spread a rainbow
around the rusted engine
to the bailer rusted orange,
the sun-cracked thwarts,
the oarlocks on their strings,
the gunnels—until everything
was rainbow, rainbow, rainbow!
And I let the fish go.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Consejos de García Márquez para jóvenes escritores

Gabriel García Márquez cuenta con la fama de ser uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos a nivel internacional, portador del Premio Nobel de Literatura del año 1982 y autor de innumerables obras. Entre ellas se encuentra “Cien años de soledad”, sin lugar a dudas una de las obras más emblemarias de la literatura del Siglo XX.

Con una capacidad única para describir lugares y para fusionar la realidad con la ficción, García Márquez, presenta en forma de novela las supersticiones y las leyendas de cientos de generaciones y acerca la realidad social de su país, Colombia, a todos los rincones del globo.

La novela y el cuento

Para Márquez escribir una novela es pegar uno a uno muchos ladrillos y en cambio, realizar un cuento es vaciar. Asegura que la diferencia entre ambos géneros no está en la extensión, como comúnmente se cree, sino en el enfoque utilizado por el escritor.

En un cuento la intensidad y la unidad son fundamentales, responsables de que él tenga una dirección inequívoca y sea convincente; en el caso de la novela es importante que exista la intensidad pero sólo en determinadas etapas, puesto que cuenta con muchos otros recursos que son los encargados de convencer al lector.
Agrega que el cuento es para él el género natural de los seres humanos porque se puede incorporar de forma espontánea con la vida, podemos imaginar qué ocurre antes y qué después de aquella historia, mientras que en la novela todo debe ser dicho.
Pese a lo que muchos creen, el cuento no puede tomarse como un género menor, explotado por los autores en medio de dos novelas, para tomarse una pausa, porque, como bien lo expresa Gabriel, muchos escritores han intentado cultivar ambos géneros y se han dado cuenta de que sólo sirven para uno de ellos.

Más consejos para escritores
Algunos escritores comienzan escribiendo cuentos porque creen que es más sencillo, para ir adquiriendo práctica en la narración y disponerse luego a la redacción de novelas; sin embargo es una actitud errónea, puesto que son dos cosas absolutamente diferentes.
Por lo pronto, un cuento puede tener más de 100 páginas y una novela menos, lo que cambia es la estructura, la forma en la que se presentan los personajes y los elementos que se muestran. Pese a ello, García Márquez cuenta que para escribir “El otoño del patriarca” acudió a este viejo consejo y a él le resultó.
Fue luego de concluir “Cien años de soledad“, había quedado totalmente atascado por la estructura de esta novela y todo lo que intentaba escribir no escapa de dicha forma, no lograba evolucionar para un libro distinto.
Con la idea de zarpar de esas orillas decidió enfocarse en una narración comprimida y desembarazarse de todo lo pactado en su novela anterior. El resultado de aquello fue ese otoño que, si bien no tuvo tanto éxito en el mercado, es una más de las buenas obras escritas por este autor.
Por otra parte, el autor recomienda evitar los adverbios terminados en mente para conseguir una forma más limpia y fresca.

Simplifiquemos la gramática
García Márquez se caracteriza por ser un autor muy controversial, en uno de sus polémicos discursos estuvo a favor de simplificar la gramática y volver el idioma escrito más similar al coloquial.
Lingüistas y académicos expresaron su enorme disconformidad con las afirmaciones de Márquez, y él explicó excusándolos que esperaba esa reacción ya que sería absurdo que quienes guardan la virginidad de la lengua estuvieran contra sí mismos.
De todos modos aseguró que le resultó increíble, que a la hora de la verdad aquellos que parecen más liberales, se vuelquen tanto por el conservadurismo.

Su discurso puede resumirse en esta frase:
Cuando García Márquez dio aquel discurso no dijo que quería que se suprimiera la gramática, más bien expresó que considera que esta debería simplificarse, hacerla más sencilla, más fácil de comprender y utilizar, dicho de otro modo, pidió que humanizáramos las leyes de la gramática, que no significa otra cosa que volverla más familiar, más accesible.

Para Gabriel una de las bases fundamentales de su obra es el sufrimiento de la gente, las costumbres, las formas de vida, eso está por encima de la pureza del lenguaje, y puede que tenga mucha razón, pues en definitiva son esas existencias las que permiten que la historia exista y que el lenguaje se alimente con una nueva obra.
Según García Márquez para ser un buen escritor es importante leer mucho, del derecho y del revés a los grandes autores que han creado y alimentado nuestra lengua y a aquellos que siguen inventándola cada día. “No hay otra manera de aprender a escribir”.

lunes, 4 de julio de 2011

lunes, 25 de octubre de 2010

GETAFE NEGRO

Título: ¡Qué horror!
Autor: Víctor Salgado

No era un fantasma quien surgió entre la niebla. Venía en mangas de camisa. Se acercó apresuradamente hasta mi coche. Era uno de los muchos conductores que, como yo misma, habíamos aparcado en la cuneta esperando que la niebla se disipara. El pitillo que sujetaba entre los labios bailaba al son que castañeaban sus dientes. Golpeó con suavidad mi ventanilla e hizo señas pidiéndome fuego. No parecía un tipo peligroso y yo me había quedado sin tabaco. Le dejé entrar en mi vehículo. ¡Que horror! –dijo aterido, a modo de saludo. Me ofreció un cigarrillo y, cogiendo el encendedor del salpicadero, lo encendió galantemente antes que el suyo. Me hizo reír con sus chistes sobre fantasmas. Pusimos música y coqueteamos. Niebla fuera, humo dentro. Entre vapores, quiso besarme. Cedí a sus encantos. Siempre aprovecho ese momento para arrancarles la lengua de un bocado mientras hundo mis uñas entre sus vísceras. Prefiero cazar dentro del coche. ¡Hace tanto frío afuera!

concurso Getafe Negro (ganador OCT 2010)

miércoles, 20 de octubre de 2010

VOLUNTAD DIVINA

voluntad divina
VOLUNTAD DE DIOS
OMNIPRESENTE
que acaba en sí misma
en voluntaria transición
BERENJENA CRUDA
El conocimiento propio
en tanto compartido
ILIMITADO
no me detengo
el impulso nace y no cede
voy

SUPREME DE LOVE


por aquí fué asesinada
en otro lugar tu hermana te está esperando
PARA BESARTE
PARA MORDERTE
Como un vampiro enamoradizo
boca de labio frágil
que atrapa 7 pétalos por cada rosa
de miel y de sangre
remordida de amor
"La criatura de isla trasciende siempre al mar que la rodea y al que no la rodea. Va al mar, viene del mar y mares pequeñitos se amansan en su pecho, duermen a su calor como palomas."