Genghis no dialogaba. Intentaba convencer. Siempre quería tener razón. Estaba muy seguro de su punto de vista y no admitía otras posibilidades por muy razonables y empíricas que éstas fueran. Pretendía que todo el mundo así lo entendiera. Sin lugar a dudas. Y si no lo asumías... ¡adiós! Por eso, uno acababa dándole la razón como a los locos y se le consentía como a un niño caprichoso. Gran conversador, disfrutaba mucho de sus amistades. Pero su carácter desequilibrado le había privado, poco a poco, le había dejado solo.
Estaba dotado de un gran talento artístico con un gran espíritu de renovación. Podía hacer añicos en cuestión de segundos un proyecto en el llevaba años trabajando y resurgía de sus cenizas. Ave Fenix que comienza de 0. En permanente renacimiento. CREATIVO y CONSTRUCTIVO. Puro impulso.
ARRIBA EL CIELO
ABAJO EL InFIERNO
EL LENGUAJE CREA EL MUNDO
¿describimos el mundo que vemos o vemos el mundo que describimos?
LIBERACIÓN
¡Qué enorme alivio!
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